Un partido narrativo fue lo que presentaron los escritores Eduardo Sacheri, de Argentina; Antonio Skármeta, de Chile; y Juan Villoro, de México, a través de su plática “Fútbol por escrito”, como parte del Hay Festival Zacatecas.
La cita fue en el Antiguo Templo de San Agustín; allí, estas personalidades hablaron de las pasiones, anhelos, desilusiones y frustraciones que les ha provocado y provocará el balompié.
Ante un foro llenó, Juan Villoro comenzó la plática. Dijo que el hombre más importante en la cancha es el arquero, puesto que es una figura solitaria; es el más intelectual, tiene el tiempo cronometrado del partido, piensa y observa detenidamente cada una de las jugadas desarrolladas por sus compañeros.
Skármeta comentó que él siempre quiso ser portero, y que de hecho, la profesión del fútbol se aprende como portero; en seguida, compartió con la audiencia un breve relato sobre su amor por este deporte, su interacción con él y su abandono.
Su frustración como portero fue a los 12 años de edad, ya que en un partido inaugural le metieron 7 goles en el primer tiempo, por eso decidió abandonarlo por completo.
Sacheri ha llevado su pasión a la pantalla grande como guionista, en la película “El secreto de sus ojos” regala un momento singular a los amantes y del fútbol.
Él se dijo gran aficionado del Club Atlético Independiente, así como de la selección Argentina, y habló sobre el gran amor que siente por las camisetas.
Mencionó que ellos, como fans, son muy exagerados en su pasión por este deporte, tanto que llegan a los insultos y la violencia.
En Argentina todos viven este deporte, a través de la religión, lo sexual y lo laboral; es una cuestión esencial a sus vidas.
Quien no hable de esto no tiene tema de conversación ni amigos, y quien no ha jugado, simplemente escapa de la memoria colectiva.
Hablaron de los grandes ídolos futboleros, como Lionel Andrés Messi, Diego Armando Maradona y Ronaldinho, y cómo el ser grandes estrellas los lleva a la soledad, ya que por alcanzar sus sueños dejan todo, tierra, familia y amigos.
Ellos se caracterizan por ser personas solitarias y exiliadas; algunos llegan a caer en un idiotismo mediático, pues de ven absorbidos por los medios de comunicación y las campañas publicitarias.
Dijeron que el fútbol se une al arte y a la literatura a través de la locución de los partidos, y de los grandes comentaristas que poseen magia a la hora de narrar un juego, mencionaron como ejemplos a Sergio Silva, Darío Vertu, Vítor Hugo Morales y Ángel Fernández.




















