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Luego de la exigencia y presión social, el pasado jueves el gobernador Alejandro Tello nombró al policía federal Ismael Camberos como nuevo secretario de Seguridad Pública; y pese a que el proceso para el reemplazo de Froylán Carlos no fue nada sencillo para el titular Ejecutivo, dado que tuvo que hacer una larga gestión en la Ciudad de México, los zacatecanos le dieron su voto de confianza.

La semana que recién terminó fue una de las más convulsas para el gobierno de Alejandro Tello Cristerna. En materia de inseguridad por lo menos dos hechos conmocionaron y enojaron de manera especial a los zacatecanos (el asesinato del hijo de un periodista y el de un padre de familia afuera de una escuela primaria).

Tentativamente el miércoles de esta semana el gobernador Alejandro Tello Cristerna se reunirá con los reporteros que cubren la fuente del Ejecutivo; uno de los objetivos será comenzar a trabajar una Ley Estatal de Protección a Periodistas, a través de la cual se busquen respuestas a la incertidumbre sobre todo de inseguridad en que trabaja el gremio en el país.

En la religión como en la política no hay plazo que no se cumpla, y al exgobernador de Zacatecas, Miguel Alonso Reyes, le llegó el suyo con la prensa zacatecana, a quien desde el 12 de septiembre del año pasado no había dado la cara y por ende a los zacatecanos.

Estamos en vísperas de iniciar la elección presidencial de 2018 y en Zacatecas se han comenzado a reconfigurar escenarios. De tal manera que le urge al Partido Revolucionario Institucional (PRI) posicionar a sus operadores electorales y justo llega para ello Joel Guerreo Juárez, quien en 2010 fungió como delegado nacional del tricolor en Zacatecas y aportó mucho al triunfo de Miguel Alonso y la recuperación de la gubernatura para ese partido.

Cuando el río suena, agua lleva… pero en seguridad, corrupción lleva

La permanencia del general Froylán Carlos Cruz al frente de la Secretaría de Seguridad Pública se hace cada vez más insostenible; con la reciente manifestación que hubo de los policías estatales que se dicen inconformes con el trabajo que realiza, la forma en que son tratados y los nulos resultados en la estrategia de seguridad, pero, sobre todo por la incontenible ola de violencia en Zacatecas, todo parece indicar que el oaxaqueño tiene los días contados.

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